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¿Qué está pasando en las oficinas de Madrid? Absorción, demanda y teletrabajo

El cuarto trimestre del año cerró con un volumen de absorción bruta que rozó los 85.500 m², distribuidos en 76 operaciones.

A diferencia de los tres trimestres anteriores no se registró ninguna megaoperación (≥10.000 m²) y descartando las cuatro operaciones de más de 10.000 m² identificadas entre enero y septiembre, se aprecia una evolución constante de crecimiento de la contratación desde el 2T.

El total anual de 2020 se situó en poco más de 355.000 m². La cifra supera ligeramente la previsión de cierre en 3T, cuando, con un acumulado de 270.000 m cuadrados, se esperaba un volumen anual entre 335.000 m² y 350.000 m².

El total anual de 2020 se situó en poco más de 355.000 m², lo que supone un descenso interanual del 43% y del 29% respecto al volumen anual medio de la serie histórica (cerca de 500.000 m²). Es importante indicar que la cifra supera ligeramente la previsión de cierre en 3T, cuando, con un acumulado de 270.000 m², se esperaba un volumen anual entre 335.000 m² 
y 350.000 m².

En el marco europeo, el descenso interanual de contratación de las ciudades monitorizadas por Savills alcanza el 38%.

En término de número de operaciones, los 300 acuerdos se quedaron un 42% por debajo de los más de 500 registrados en 2019.

La crisis sanitaria ha dejado un fuerte impacto en el mercado de oficinas de la capital. Gran parte del tejido empresarial ha frenado o ralentizado la búsqueda de oficinas a la espera de vislumbrar algo de claridad, no solo en el panorama económico, sino también en el modo de trabajo una vez superada la Covid-19. 

TELETRABAJO

Mucho se ha hablado de la ley del teletrabajo y de la implantación del trabajo en remoto en las empresas, pero hasta que no finalice la situación excepcional por la que atraviesa el país, será difícil dimensionar las necesidades reales de espacio de cada compañía. Por otro lado, no todas las actividades empresariales tendrán un fácil encaje en el modo remoto, y el sector de actividad de las empresas determinará en gran medida el grado de adaptación a este nuevo modo de trabajo. Pero, además, dentro de una misma compañía, los diferentes puestos de trabajo condicionarán la posibilidad o conveniencia de realizarse fuera de la sede corporativa.

Hay que recordar, también, que el carácter voluntario del teletrabajo dificulta tomar decisiones en el momento actual con un horizonte a medio y largo plazo. En cualquier caso, el hecho de incorporar el teletrabajo en la práctica habitual de numerosas empresas, no implicará siempre la reducción de espacio. Con el objeto de transformar las sedes empresariales en puntos de encuentro, será necesario rediseñar espacios dando más peso a las zonas de trabajo en común en detrimento de puestos de trabajo individual. Y la implantación del trabajo en remoto para parte de la plantilla no supone una reducción equivalente de la superficie operativa.

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