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E-Commerce en España

La venta online ha dado un paso hacia adelante durante la pandemia, pero también se han puesto al descubierto importantes problemas estructurales a los que hay que hacer frente.

Durante el primer semestre de 2019 (último dato disponible), la Comisión Nacional de los mercados y la Competencia (CNMC) reportó la cifra de 35.461 millones de euros transaccionados en el mercado online en España, un 25% más que el registrado en el mismo periodo del año pasado.

Del total de transacciones, 9.758 millones de euros corresponden a actividades retail, que crecen un 22% respecto al año anterior.

La compra online ha adquirido un valor social al ser el único medio de compra de algunos productos durante la cuarentena.

La disminución de la capacidad de consumo, las limitaciones para viajar y el distanciamiento social podrían provocar que durante el segundo semestre se produzca una reducción de las ventas online en algunos sectores como viajes o espectáculos que actualmente representan el 31% del total de transacciones electrónicas.

Este retroceso, de acuerdo con Minsait podría oscilar entre el -30% y el -50% de caída de ventas online en 2020 y para estas actividades.

A estos factores descritos hay que añadir el colapso de algunas plataformas de pedidos online de algunos operadores de alimentación, los costes de última milla y las altas tasas de devolución que han absorbido gran parte de los márgenes, haciendo menos rentable este tipo de canal.

Sin embargo, otros sectores como alimentación, deportes, salud y belleza y material escolar, durante la crisis han crecido entre un 80% y un 200%, saliendo reforzados. A esto hay que añadir:

  • La aparición de nuevos usuarios: mayores de 60 años, que romperán la barrera de la digitalización.
  • La fidelización de los que ya son compradores online.
  • El valor social que ha adquirido este canal al ser el único medio de compra de algunos productos durante la cuarentena.

La cuarentena ha fidelizado a los que ya eran compradores online.

De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por Kantar a 30.000 consumidores en más de 30 países, 1 de cada 2 españoles declara que ha comprado menos en tiendas físicas y un 16% ha comprado más online (casi el doble que a nivel mundial).

Sin embargo, la intención de compra online futura es inferior en nuestro país respecto a la media global (18% frente a 32%) y es mayoritario el porcentaje de españoles (51%) que opinan que en el próximo mes, su nivel de compra online se va a mantener.

El colapso de las páginas web, las roturas de stock y el consiguiente retraso en la entrega de productos durante el periodo de aislamiento, han sido algunas de las razones de esta actitud. Con el fin de afrontar este nuevo escenario, el sector online debe definir puntos de actuación orientados a explorar las oportunidades en retail y gran consumo.

Para ello se plantea desarrollar:

  1. Plataformas de e-commerce más versátiles.
  2. Canales propios de distribución.
  3. Modelos logísticos de “última milla”.
  4. Refuerzo y ampliación de los modelos de reparto.
  5. Redefinición de la logística de tiendas con almacenes y modelos mixtos de distribución.
  6. Consolidación de los formatos flagship.
  7. Uso extensico del big data para detectar oportunidades.

Considerando que, y tal y como se extrae de la encuesta de Kantar, el 18% de los compradores online expañoles van a incrementar en un 50% su nivel de gasto, y que el resto de los compradores mantendrán su nivel actual, obtenemos que la cuota de mercado del comercio online, frente al canal físico, pasaría de ser un 7% a ser un 8% en 2020, lo que implica un incremento en ventas del 27% respecto a 2019.

Se recomienda continuar explorando los dos puntos de conexión entre los canales online y offline y los que generan el llamado “Efecto Halo”: La devolución en tienda del producto comprado online, el llamado BOPIS (Buy Online Pick In Store) y la compra online en dispositivos habilitados en tienda.

La implantación dentro del centro comercial de puestos click & collect comunes para todos los arrendatarios, en los que el centro actúe como última milla y en el que la experiencia juegue un papel importante (zonas de espera experienciales, pantallas de televisión, sorteos o promociones específicos...) pueden ser elementos presentes en estos espacios.